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martes, 27 de agosto de 2013

Odracir, nada pasó.

“A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.”
Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.

Si fueras capaz de leerme, de escribirme o de pensarme, me vivirías como quiero que te vivas, me recorrerías, como quiero recorrerte y tu piel se fundiría esta misma noche con las sábanas que cubren mi colchón.
El perfil que las sombras me dibujan de tu rostro, cuando el silencio de las noches te sofoca, me provoca un vértigo  que me hace imaginar caricias peligrosas y escenas, escandalosamente silenciosas. 
Si leyeras mi mente y entendieras mis sonrisas, explotaríamos en un volcán de besos clandestinos, besos sin reservas besos que no generen compromisos.
Desataríamos nuestra propia tormenta  por la noche, arrojando las sábanas al piso y nadie sería capaz de distinguir tu silueta de la mía, mi cuerpo del tuyo, mi aliento respiraría de tu aliento y tu sudor se volvería mío.
Y al despertar, al despertar tal vez amanezca entre tus brazos y tú entre los míos pero al abandonar esta cama, al tocar mis pies el suelo, nuestro holocausto sería un eslabón perdido, un sueño de una noche de verano, un recuerdo vagamente infinito y al verte a los ojos de nuevo, a la luz de un nuevo sol, sólo diríamos –Buenos días- y sabríamos que anoche nada pasó.



sábado, 12 de mayo de 2012

Reflexiones de una enferma mental...


Facebook miente! Tonto el que crea todo lo que lee, empezando por mis confesiones; reflexiones.

En el face puedo decir que estoy casada y al igual que una argolla de matrimonio eso no significa nada. Puedo declararme soltera y no serlo, o decir que tengo novio y haber terminado hace meses...

Sin embargo leemos muros y perfiles con más fe que cuando leemos la Biblia, no creemos la palabra de Dios pero cómo confiamos en la del hombre.

Y entonces resulta que esos hermosos romances de antaño ya no se dan porque el Facebook los mata antes siquiera de que nos enteremos que existen.

Porque tras los primeros asomos de una sonrisa diferente, un comentario "espontáneo" (en realidad pensado mil veces antes de decirlo), o un gesto de caballerosidad que despierta tu sexto sentido, no falta quien corra al internet a investigar "todo" sobre esa persona y entonces se pierde el encanto de la primer charla en la que querías preguntar todo y el tiempo no era suficiente.

Lo malo no es investigar, lo malo es creerse todo al pie de la letra y como dogma, cada dato. Y entonces viene la desilusión "precoz" antes incluso de las miradas que sonrojan, del roce de las manos "sin querer", del primer abrazo nervioso o del primer beso imaginario.

Los suspiros se acaban antes de ser exhalados y las mejillas ya no se sonrojan porque el corazón se ha roto antes de haberse enamorado.

Digan lo que digan, no cambio por nada esos instantes de romance y coqueteo de dos casi extraños que apenas se hablan y de la emoción que se siente al descubrir esos pequeños detalles en que coinciden o conocer las cualidades que te hacen que te guste más esa persona.

Me gusta. Le gusto. Nos gustamos.
O tal vez... ¿Me gusta? ¿Le gusto?
¿Nos gustamos?

Quién sabe. Lo más probable es que sólo esté delirando, como muchas otras veces...

Drew Cabral (R)