sábado, 12 de mayo de 2012

Reflexiones de una enferma mental...


Facebook miente! Tonto el que crea todo lo que lee, empezando por mis confesiones; reflexiones.

En el face puedo decir que estoy casada y al igual que una argolla de matrimonio eso no significa nada. Puedo declararme soltera y no serlo, o decir que tengo novio y haber terminado hace meses...

Sin embargo leemos muros y perfiles con más fe que cuando leemos la Biblia, no creemos la palabra de Dios pero cómo confiamos en la del hombre.

Y entonces resulta que esos hermosos romances de antaño ya no se dan porque el Facebook los mata antes siquiera de que nos enteremos que existen.

Porque tras los primeros asomos de una sonrisa diferente, un comentario "espontáneo" (en realidad pensado mil veces antes de decirlo), o un gesto de caballerosidad que despierta tu sexto sentido, no falta quien corra al internet a investigar "todo" sobre esa persona y entonces se pierde el encanto de la primer charla en la que querías preguntar todo y el tiempo no era suficiente.

Lo malo no es investigar, lo malo es creerse todo al pie de la letra y como dogma, cada dato. Y entonces viene la desilusión "precoz" antes incluso de las miradas que sonrojan, del roce de las manos "sin querer", del primer abrazo nervioso o del primer beso imaginario.

Los suspiros se acaban antes de ser exhalados y las mejillas ya no se sonrojan porque el corazón se ha roto antes de haberse enamorado.

Digan lo que digan, no cambio por nada esos instantes de romance y coqueteo de dos casi extraños que apenas se hablan y de la emoción que se siente al descubrir esos pequeños detalles en que coinciden o conocer las cualidades que te hacen que te guste más esa persona.

Me gusta. Le gusto. Nos gustamos.
O tal vez... ¿Me gusta? ¿Le gusto?
¿Nos gustamos?

Quién sabe. Lo más probable es que sólo esté delirando, como muchas otras veces...

Drew Cabral (R)

domingo, 6 de mayo de 2012

Reflexiones de una enferma mental...


Cada vez me cuesta más trabajo ponerme la máscara, creo que ya está agrietada en algunas partes y la gente empieza a notar mi sonrisa falsa.

Pero ¿quiénes son ellos para juzgarme? Todos usamos la máscara y a los que no la usan los encierran en el Manicomio, porque según dicen, están locos.

Hay máscaras de todos tipos y para todas las ocasiones y el truco está en sabérsela quitar cuando uno está solo, para imitar ese resolladero de la olla de presión. Porque sino, uno corre el riesgo de explotar, con lo que la máscara saldría volando y una vez que a uno lo han visto sin la máscara, es imposible que lo vuelvan a ver igual.

Lo más conveniente en estos casos es tomar sus cosas e irse a vivir a otra ciudad y de ser posible a otro país, por supuesto, debe uno llegar al nuevo hogar con la máscara puesta y tratar de dejar lo ocurrido en el pasado.

Pero mi máscara ya no está en buenas condiciones, creo que los cambios que le he hecho durante mi vida han repercutido en su estado. La sonrisa ya no se ve natural, se nota forzada, la lágrimas han reblandecido el cascarón desde adentro y el sol ha causado sus propios estragos.

Por eso he decidido ir a la clínica de salud mental, con la esperanza de que me ayuden a restaurar mi máscara, aunque con miedo de que ya no tenga remedio y me quieran internar de por vida.

Y si me internan, ¿Que qué voy a hacer? Pues nada, después de todo estoy acostumbrada al encierro, y vivir encerrada en un Hospital Psiquiátrico no creo que sea peor que vivir encerrada entre las murallas de mis locos y psicóticos pensamientos...

Drew Cabral (R)

martes, 1 de mayo de 2012

Reflexiones de una enferma mental...


Deliro. Eso lo sé. Pero, ¿qué tan errados son mis delirios?

Hoy mientras reflexionaba en mi oficina y recordaba que debía llamar a alguien para un favor, pensé:
Qué demonios! Siempre que le invito a compartir tardes, días o noches de ocio, para vernos sin vernos y emborracharnos sin licor, resulta tener cosas ya planeadas, agenda llena.

Y ahora que le llamaré para pedirle este favor, me doy cuenta que hace ya bastante de la última vez que salimos por salir.

Por lo que mi delirio radica en este prejuicio sin sentido de "seguro va a decir que sólo le busco cuando necesito algo"...

Y entonces viene el coraje irracional de "pero la verdad es que ella/él es quien siempre me deja plantada en mis invitaciones, así que es su CULPA, que ahora sólo le llame para un jodido favor"...

Y luego viene esa vocecilla un poco menos trastornada que me dice: "qué pinche dramática eres, llámale, pídele el favor y que piense lo que le de su regalada gana, no?"...

Y termino haciendo la llamada no sin sentir ira y remordimiento al mismo tiempo, ya qué, al fin y al cabo, así somos CASI todos...

Drew Kabral (R)

"Ocúpate!, no te preocupes..."
R.H.