martes, 1 de mayo de 2012

Reflexiones de una enferma mental...


Deliro. Eso lo sé. Pero, ¿qué tan errados son mis delirios?

Hoy mientras reflexionaba en mi oficina y recordaba que debía llamar a alguien para un favor, pensé:
Qué demonios! Siempre que le invito a compartir tardes, días o noches de ocio, para vernos sin vernos y emborracharnos sin licor, resulta tener cosas ya planeadas, agenda llena.

Y ahora que le llamaré para pedirle este favor, me doy cuenta que hace ya bastante de la última vez que salimos por salir.

Por lo que mi delirio radica en este prejuicio sin sentido de "seguro va a decir que sólo le busco cuando necesito algo"...

Y entonces viene el coraje irracional de "pero la verdad es que ella/él es quien siempre me deja plantada en mis invitaciones, así que es su CULPA, que ahora sólo le llame para un jodido favor"...

Y luego viene esa vocecilla un poco menos trastornada que me dice: "qué pinche dramática eres, llámale, pídele el favor y que piense lo que le de su regalada gana, no?"...

Y termino haciendo la llamada no sin sentir ira y remordimiento al mismo tiempo, ya qué, al fin y al cabo, así somos CASI todos...

Drew Kabral (R)

"Ocúpate!, no te preocupes..."
R.H.

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